Bostezar suele ser un gesto inconsciente e incontrolable, el cual es llevado a cabo por todos los seres humanos, e incluso por diversos animales vertebrados y la mayor parte de los mamíferos.

Ahora bien, cabe señalar que contrario a lo que suelen pensar las personas, los bostezos no empiezan después del nacimiento; de hecho, según avances de la tecnología, se descubrió que los bostezos comienzan a producirse en la gestación, específicamente, después de los últimos 5 meses.

No obstante, son muchas las personas que suelen preguntarse ¿por qué bostezamos? Y es justamente esta pregunta la que intentaremos responder a lo largo de este artículo; pero primero, explicaremos qué es realmente el bostezo.

¿En qué consiste el bostezo?

El bostezo destaca por encontrarse entre las conductas humanas más habituales que existen, pero también una de las menos comprendidas. Consiste en un fenómeno motor, que se produce en el tallo cerebral (conformado por el mesencéfalo, el bulbo raquídeo y la protuberancia anular), el cual suele ser asociado con una sensación de bienestar inmediato en los seres humanos.

persona bostezando

Si bien en la actualidad no existe una respuesta definitiva, la verdad es que con el paso del tiempo ha sido posible ir investigando más pistas que permiten explicar por qué bostezamos.

Partiendo de un punto de vista empírico, se conoce que los bostezos se tratan de actos semivoluntarios, los cuales son generados, sobre todo, en situaciones de fatiga o cansancio.

Y aunque es evidente, cabe señalar además que el bostezo supone abrir grandemente la boca e inhalar de forma profunda, para soltar un poco menos de aire antes de volver a cerrar la boca.

Del mismo modo, esta acción suele estar acompañada por un sutil cierre de ojos, al igual que por un pequeño lagrimeo e incluso, un ligero incremento de saliva, etc.

¿Por qué razón solemos bostezar?

Por extraño que pudiera parecer, la hipótesis más desarrollada acerca de por qué bostezamos se trata de que dicha acción nos ayuda a lograr que nuestro cerebro, el cual se encuentra entre los órganos más importantes, se enfríe; esta teoría señala que el bostezo consiste en un tipo de sistema natural de ventilación o refrigeración, similar al que tendría cualquier clase de aparato eléctrico.

Para entender esta teoría es preciso considerar que el cerebro suele consumir aproximadamente 33% de las calorías ingeridas diariamente, razón por la cual la temperatura intracraneal se incrementa en gran medida.

Pero a través del bostezo es posible lograr que esta temperatura disminuya y que el cerebro funcione apropiadamente.

Cabe señalar, de igual modo, que aparte de esta hipótesis de refrigeración del cerebro, también existen otras teorías que buscan no solo poder explicar por qué bostezamos, sino también cuál es la función de los bostezos.

En este sentido, otra hipótesis conocida suele ser aquella que indica que, al bostezar, “recolocamos” nuestra mandíbula, por lo que en este caso consistiría en una manera de lograr que los huesos de nuestro cráneo puedan regresar a una buena posición.

Pero eso no es todo, ya que también se suele decir que bostezamos por las siguientes razones:

Aumentar el nivel de oxígeno

Viarios científicos suelen indicar que el bostezo se trata de un mecanismo del cerebro a través del cual se busca incrementar la concentración de oxígeno presente en la sangre.

De acuerdo a esta hipótesis, el cerebro envía señales para bostezar cada vez que detecta concentraciones reducidas de dicho gas, y a través del bostezo, al inhalar una gran cantidad de aire de manera repentina, es posible restaurar los niveles normales.

Disminuir la ansiedad

Esta se encuentra entre las teorías más recientes y populares. En este caso, de acuerdo a un estudio realizado entre lémures, se ha descubierto que dichos animales bostezan exactamente después de no ser capturados por algún depredador, razón por la cual se suele considerar que el bostezo se trata de una forma de reducir los niveles de estrés del organismo.

Ahora bien, es muy interesante que los seres humanos también bostezan al encontrarse sometidos a grandes niveles de estrés, como es el caso de los atletas, quienes normalmente lo hacen antes de comenzar alguna competición.

Mantener el estado de conciencia y vigilia

Esta hipótesis está entre las más aceptadas actualmente. La misma tiene su base en que el propósito principal del bostezo consiste en mantener el estado de alerta y vigilia en las personas, y es que el bostezar ayuda a estimular de forma mecánica la arteria carótida, es decir, el principal suministro de sangre que tiene el cerebro.

Cuando la musculatura implicada dentro del mecanismo del bostezo se mueve, el bulbo carotídeo se comprime permitiendo la liberación de diversos compuestos de naturaleza hormonal, incluyendo las catecolaminas, especialmente la dopamina.

Y sin lugar a dudas, la secreción de dichos compuestos en el torrente sanguíneo puede ser de gran ayuda para que las personas se activen en situaciones de cansancio donde aún tienen cosas que realizar y no pueden quedarse dormidas.

Por empatía

Por último, no es preciso ser un experto para constatar que los bostezos suelen ser una acción “contagiosa”, y cuando una persona alrededor bosteza, resulta habitual que nosotros también lo hagamos.

En este caso, una hipótesis habla sobre el bostezo por empatía, y se basa en la tendencia natural que poseen los seres humanos para reproducir comportamientos, especialmente a causa de las denominadas “neuronas espejo”, las cuales parecen encargarse de la empatía.